-La comida se enfría...
Lo dijo con la rutina y solemnidad de cada día. Con ese tono de afirmación y cansancio cotidiano.
"La comida se enfría" pero era ella quién se enfriaba un poco cada día. Se enfríaba dentro de su casa, se le enfriaba la vida, los sueños, los ruegos...
El hijo mayor llega a la mesa, tropezando con la madre que espera un beso en la mejilla, un beso que cae al suelo y nunca recibe. El hijo mayor está ocupado, preocupado y pendiente de cosas más importantes. Se sienta a la mesa, coge la cuchara y resopla... la comida no es de su gusto pero sin decir nada, come.
"La comida se enfría" pero a ella se le enfría el amor, la paciencia, la calma. Se le enfría el alma con cada plato que cocina, se le enfría el humor con cada croqueta a la que da forma. Se le enfría el SanAntonio en la repisa y ella lo mira con ojos de súplica, pero también las súplicas se le enfrían.
La hija llega con su móvil, atropella el cariño de la madre y come mientras conversa. Está ocupada, preocupada... su último noviete la ha dejado y todo es demasiado complicado en su vida.
"La comida se enfría" mientras a ella se le hielan las ganas, los amores, las esperas. Se le enfrían las palabras que no salen de su boca, se le enfría el amor de su vida. Se le enfría los rincones de su cuerpo por no sentir caricias y atenciones...
El marido llega cansado, arrastrando los pies y las ganas. Cumple con el beso y con la limpieza de las manos. Cumple con los elogíos a su buena cocinera y come. El marido mira las noticias, se enfada, se revela, se sorprende... mira los deportes, se alegra, se indigna...
"La comida se enfría" y a ella se le enfrían los vestidos en el armario, los zapatos de tacón, el esmalte de uñas, la pintura de labios... se le enfría el cuerpo en la cama cada noche. Se le enfrían los labios por no besar y el brillo de los ojos por no sentir emociones que la hagan vibrar. La pasión se murió de tanto frío hace ya mucho tiempo...
A solas prepara un café y se lo sirve con leche y azúcar. Se sienta en el sofá y lo toma despacio pero a cada sorbo se le enfría en la boca. Repasa las fotografías de gente sonriente que adornan su salón. Caras familiares que cuentan historias cálidas, momentos felices que luego se enfriaron junto con sus sueños de adolescente enamorada. Se le enfrían el recuerdo de la madre que le enseñó el camino a recorrer, las cosas que sentir, hacer y las palabras que callar. Se le enfrían los consejos del padre que cuidó su honra...
Se le enfría todo lo que pudo ser y no fue; se le enfría la rabia por haber creído; se le enfría la cobardía que la mantiene presa de ese frío.
Mira sus manos envejecidas; manos que no corresponden a su edad, a esa mujer que a solas sueña con amar y no sentirse fría. Pero sus manos, al igual que todo lo que ella es, se enfrían atrapadas por unas leyes no escritas que se quedaron frías...
17 comentarios:
Joder! Qué bueno!
Durísimo... cierto... pero muy bueno...
Leer algo así, alimenta mis ganas de mantener el corazón caliente, y cuando comparta latidos, mantener esos dos corazones a la temperatura ideal...
Me ha encantado, sensacional :)
En la primera parte de tu escrito he visto a mi madre. La que espera besos de sus hijos cuando ha avisado innumerables veces que la comida se enfría, y lo único que recibe son reproches porque no les apetece comer lo que ella ha preparado. Pero estos hijos ni siquieran se sientan a la mesa con ella. Cogen su plato de comida y se van a sus habitaciones, dejándola sola de nuevo en su cocina. Muy duro tu relato, pero muy cierto.
¡Qué lindo, Tegala, y qué triste! Unas veces la costumbre, otras la educación, otras el preocuparse siempre por los otros y jamás por ti... el caso es que cuando quieres darte cuenta, te has quedado fría y ya nada te calienta.
Dicen que "una palabra nacida del corazón calienta durante tres inviernos". ¡Con lo fácil que es dar un poquito de calor!
Un beso :)
KATREyuk, muchas gracias. Ya sé que es duro pero creo que hay muchas personas por el mundo que se enfrían y es tan fácil dar un gesto de agradecimiento y cariño para hacer la vida más cálida... Sé que tú sabes hacerlo y lucharas por no permitir que el frío te gane la partida. Gracias!!
Besos cálidos.
ECHEYDE, muy triste eso que cuentas. Procura sentarte a la mesa con ella siempre que puedas para que no se enfríe, para que sienta el calor y el cariño que todos necesitamos.
Abrazos.
MOONA, por una cosa o por otra nos dejamos enfríar y dejamos que se enfríen los que están a nuestro alrededor. Pero me alegra saber que tomamos conciencia de eso e intentamos dar un poco de calor, sin permitir que nos cale el frío mientras solo cuidamos a los demás.
Abrazos.
Gracias a los tres.
querida Tegala...
ahora ya puedo decirte que cosas que te dije en persona...transmites mucho!!! Sabes usar las palabras para que sintamos exactamente lo que tu quieres que sintamos...y sí, el texto es duro...pero precioso!
Un beso fuerte y un abrazo, así como algo que se da en una mañana de sábado...;)
Muchísimas gracias, ÁNGELA!! Gracias por lo que me enseñas y por tu apoyo, así da gusto seguir escribiendo...!!!
Un abrazo fuerte, fuerte, de sábado o de cualquier día.
Tegala, qué bien escrito, qué bien sentido, qué bien que escribas!!! Ojalá ciertos patrones se dejen de transmitir de madres a hijas, ojalá encuentren todas el coraje de levantar la voz, no para gritar sino para hacerse presentes, ojalá nadie se conforme con el frío.
Besos lectores
Tegala, me he sentido culpable leyéndote, porque muchas veces no tienes tiempo para alguien que te ha dedicado toda su vida sin pedir nada a cambio. Es una vida muy sacrificada la que llevan muchísimas mujeres que no terminamos de valorar, gracias por recordármelo
Que relato tan profundo sobre hechos,que por ser cotidianos, nos distraemos y no le damos importancia, y peor aún, no valoramos lo suficiente a quien día a día nos da tanto amor.
"Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos." En mi país el próximo Domingo se festeja el día de la madre. Mi obsequio irá acompañado con un beso y un abrazo muy cálido, agradeciéndole todo lo que hace por nosotros. Y te recordaré a ti con cariño por ayudarme a reflexionar.Gracias!!
Besoss desde el otro lado del océano*
Olga
Me ha dado frio con este calor mientrás te leía, uufff creo que me voy a quedar un rato por aquí con tu permiso
SHUBHAA, muchas gracias!! Ojalá se queden frías esas normas desgastadas, ojalá no se les queden frías las palabras nunca dichas...
Gracias!! Un abrazo.
TERESA, pues ya sabes lo que tenemos que hacer. Valorar y decir "gracias" a esas personas que dan tanto sin pedir nada a cambio.
Gracias a ti. Un abrazo.
Gracias OLGA, espero que pases un feliz día de la madre y que des muchos besos y abrazos para que nadie se quede frío.
Un abrazo para ti.
ALEJANDRA, puedes quedarte por aquí todo lo que quieras y volver siempre que quieras.
Un abrazo.
Gracias a tod@s por estas palabras tan bonitas que animan a seguir escribiendo...
Ma-ra-vi-llo-sa.
Fantasticamente escrito, sentido y narrado.
Me sumo a Shu, que bien que escribas y q bien escribes!
Brava!
Muchas gracias BRUMA!! En ello estoy; que escribir y sentir vayan de la mano.
Besos y abrazos fuertes!!
Me ha gustado mucho el texto, pero me ha entristecido... Las personas somos así, no somos capaces de valorar el amor o el cariño que nos dan otras personas y que esas personas se sienten mal cuando no lo valoramos.
Precioso el texto Tegala.
Por cierto! Ya estoy de vuelta al mundo bloggero, espero pasarme por aquí de vez en cuando!
Besos!
Muchas gracias Jorge, la verdad es que esta historia es más común de lo que debiera ser.
Ya he visto que estás de vuelta y pasaré por tu blog para leerte.
Gracias!
Un abrazo.
Querida Mjosé, soy Ángela.
Me ha encantado!!!!!!
Deseo que nada en tí se enfríe y nos sigas regalando maravillas como ésta.
Un abrazo
ÁNGELA, gracias bonita... intentaré mantener el calor y huir del frío interior.
Un abrazo fuerte!!
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