entre charlas y cafés, despertares tardíos
y cotidianidades inventidas.
Cuánto llegué a quererte
cuando organizaba horarios y vuelos
ahogando ausencias y ganas.
Cuánto llegué a quererte
empujando botes salvavidas
y recogiendo restos de un naufragio.
Llegué a quererte tanto
salvando inundaciones y aireando rincones húmedos.
Con soledades y sueños llegué a quererte.
Llegué a quererte grabando sonrisas bajo mi piel
y haciendo listas de deseos...
Cuánto llegué a quererte
organizando mudanzas y sacrificando poemas
que murieron en mi pluma.
Cuánto llegué a quererte
como primer y último pensamiento,
como primer y último deseo.
Llegar a quererte fue tan fácil...
Lograr olvidarte un desatino,
una batalla que me dejó vencida y herida.
Una batalla que me enseñó a ponerme en pie...
Lo que daría por saber si es tuyo,
ResponderSuprimiro escrito por otra mano,
cuanto de tu corazón hay tras cada línea,
si eres herida o ansías abrazos,
cuanto daría por entender tus líneas
como tú las sentiste
Un abrazo
KATREyuk, es mío, escrito por mi mano en un trozo de papel azul. Son heridas antiguas que guardo en un baúl y que hoy me han brotado, no a la pluma sino al boli bic. Estuve herida pero siempre son bienvenidos los abrazos, porque siempre hay alguna herida aunque sea pequeña y esté en proceso de curación, un rasguño, una picadura...
ResponderSuprimirGracias por tus bonitas palabras...
Querida Tegala...
ResponderSuprimirEs tan enriquecedor llegar aquí y seguir sorprendiéndome con todas las palabras emocionantes que desatan una cantidad enorme de sensaciones...a pesar de que las heridas duelen (y mucho!) me parece muy saludable lo que algunas personas son capaces de sacar de si mismos cuando se atreven a verlas en toda su profundidad...tanta belleza!
Un beso y un abrazo enormes!
Querida ÁNGELA, no tengo palabras. Muchas gracias. Te juro que dudé sobre publicarlo pero al final me alegro de haberlo hecho.
ResponderSuprimirCreo que es más difícil enseñar lo que uno escribe sobre lo que siente que hacer el ejercicio de verlo y ponerle nombre, al menos eso es lo que me ocurre a mi.
Un abrazo fuerte.
Aunque suene a topicazo, creo que es mejor querer y después perder que nunca haber querido. Y como humanos que somos, aprendemos de las situaciones dolorosas porque en las otras estamos tan felices que se nos olvida aprender.
ResponderSuprimirGracias por dejarle espacio en tu vida a la poesía.
Abrazo con tiritas
SHUBHAA, tienes razón, mejor querer y después perder que no haber querido nunca. Pero si perdemos mejor aprender a levantarse... que en el suelo las cosas no se ven tan bien.
ResponderSuprimirY sí, también hay que saber aprender cuando estamos felices, esa es nuestra asignatura pendiente.
Un abrazo fuerte de "cuánto te quiero"