Ahora que el sol calienta mi piel me ha dado por pensar en latitudes y estaciones. En tus abrigos y mi cuerpo al sol. Parecía fácil acercar tu invierno y mi verano, mi calidez y tu necesidad de calor pero algo se quedó por el camino, algo se quebró en la distancia. Creímos que para amar bastaba con desearlo y nos fuimos perdiendo en brumas y asaltos, en cuerpos y mareas, en viajes y reencuentros...
Creíamos que bastaban nuestros ojos enamorados una vez por estación para cubrir ausencias y vacíos, pero no fueron suficientes tus esquemas y mis moldes para mantener entero este amor. Creíste que yo sería esa mujer de tus sueños, esa perfecta estructura que veneraba tu deseo de amar, creí que podría perderme para encontrarme en ti y me sentí aún más perdida en ese vestido. Imperfectas mis formas no encajaban en tus huecos perfectos, en tus espacios de diseño... imperfecta yo era demasiado perfecta para tu mundo...
No me di cuenta a tiempo que nos separan latitudes y espacios, que mis veranos y tus inviernos no bailan acompasados, porque nada tienen que ver... desperté del sueño de amarte con promesas en la piel, mapas tatuados y caminos de regreso que no entendí o no quise entender. Aprendí que es mejor dejar partir sin ataduras, ni redes porque vives mejor lejos de mi pero sin olvidar que tienes en tu poder algún sueño que no te pertenece y alguna caricia escondida que no quiso abandonarte. Sin olvidar que no me olvidas a pesar de entretenerte en escaparates y emociones que no te erizan la piel, en la búsqueda de ese Puerto dónde quieras quedarte para siempre... buscas la utopía de tu lugar soñado y te olvidas que para encontrar la comodidad en el mundo o en el amor hay que ser flexibles y generosos.
No quiero guardarte rencores porque me queda la explosión de tu risa, la calma de tu cuerpo vencido, me queda tu mirada verde en el recuerdo y esas caricias tatuadas que no miro con tristeza sino con la alegría de haber sabido amar...
Creíamos que bastaban nuestros ojos enamorados una vez por estación para cubrir ausencias y vacíos, pero no fueron suficientes tus esquemas y mis moldes para mantener entero este amor. Creíste que yo sería esa mujer de tus sueños, esa perfecta estructura que veneraba tu deseo de amar, creí que podría perderme para encontrarme en ti y me sentí aún más perdida en ese vestido. Imperfectas mis formas no encajaban en tus huecos perfectos, en tus espacios de diseño... imperfecta yo era demasiado perfecta para tu mundo...
No me di cuenta a tiempo que nos separan latitudes y espacios, que mis veranos y tus inviernos no bailan acompasados, porque nada tienen que ver... desperté del sueño de amarte con promesas en la piel, mapas tatuados y caminos de regreso que no entendí o no quise entender. Aprendí que es mejor dejar partir sin ataduras, ni redes porque vives mejor lejos de mi pero sin olvidar que tienes en tu poder algún sueño que no te pertenece y alguna caricia escondida que no quiso abandonarte. Sin olvidar que no me olvidas a pesar de entretenerte en escaparates y emociones que no te erizan la piel, en la búsqueda de ese Puerto dónde quieras quedarte para siempre... buscas la utopía de tu lugar soñado y te olvidas que para encontrar la comodidad en el mundo o en el amor hay que ser flexibles y generosos.
No quiero guardarte rencores porque me queda la explosión de tu risa, la calma de tu cuerpo vencido, me queda tu mirada verde en el recuerdo y esas caricias tatuadas que no miro con tristeza sino con la alegría de haber sabido amar...
Maravillosa carta. Como la vida, agridulce, envuelta en el optimismo melancolico.
ResponderSuprimirBrava! =*
¡Genial! Tanto la forma como el fondo :) Se ama en presente, y por ello cuando se acaba, no es tiempo perdido y tirado a la basura, sino vivido y disfrutado. Dejar que el enfado por el fin del amor se convierta en odio, es tachar un trozo de nuestra vida. Es más enriquecedor aprender de ello y quedarse con algunas caricias y besos de recuerdo.
ResponderSuprimir¡Un abrazo!
BRUMA, es cierto hay un optimismo con pinceladas de melancolía en esta mensaje.
ResponderSuprimirMOONA, muchas gracias. Cada vivencia nos enseña algo y a veces las relaciones pasadas nos dan mucho más una vez pasadas que durante la propia relación, enseñanzas y experiencias para el futuro.
Muchas gracias a las dos.
Wow, me ha dejado usted sin palabras...
ResponderSuprimirUn texto precioso, como dice Bruma... melancolía y optimismo, realidad y sueños, entremezclados, muere uno para que nazca el otro.
Un abrazo
Querida Tegala,
ResponderSuprimirLas palabras me llegan y una vez más puedo sentirme en la piel de ese navegante y en la de quien escribe ...que poderosas las emociones cuando se sienten porque solo así las podemos transmitir.
Una vez más....precioso! Cada día me gusta mas como escribes!
Un beso fuerte con sabor a melancolía y optimismo!
Hola Tegala,
ResponderSuprimirLlego tarde pero te deseo muchas felicidades por tu segundo aniversario. Gracias por aportar tantos sentimientos.
Este "billete de ida" te sigue allí donde esté.
Fuerte abrazo desde Kanchanaburi (Thailandia)
Oscar
Tegala....pero ¿soy la única que ve la dureza de tu carta? sentí unos cuantos golpes maestros, pero, eso sí, con muchísima clase y elegancia literaria. Un besito.
ResponderSuprimirKATREyuk, muchas gracias. Sin palabras me deja usted con sus textos...
ResponderSuprimirÁNGELA, imposible transmitir si uno no es capaz de sentir o ponerse en la piel de quién ha sentido. Me alegra que cada vez te gusten más mi textos.
OSCAR, muchas gracias, te sigo gracias a ese billete que nos regalas. Feliz estancia en Thailandia.
TERESA, mi carta es dura pero a la vez es optimista, ¿no crees? "cuánto pude quererte aquella vez y nada..." Pero lo positivo es ese renacimiento después de querer y la satisfacción de quién sabe amar. Quizá a ti te toca muy de cerca esa tristeza y melancolía.
Amigos, lectores... gracias!!
Tegala, has tocado un punto muy doloroso, el de anteponer el bien del otro al tuyo propio y no retener a alguien por nuestro beneficio, sino dejarle marchar por su felicidad. Gracias por tu sensibilidad y por compartirla.
ResponderSuprimirBesos cercanos
Gracias SHUBHAA, aunque más bien pensaba en que dejar partir a otro además de por su felicidad es por la nuestra propia ¿para qué tener al lado a alguien que no quiere estar? A la larga nos hacemos más bien a nosotros mismos aceptando ese dolor en el presente.
ResponderSuprimirGracias a ti por venir siempre.
Abrazos apretados.