18 de mayo de 2011

El príncipe azul que se cayó del caballo

Hace unos días recibí por mail un poema que pretendía ser un manifiesto de cómo debe ser el hombre que ame a la autora del mismo. Un poema muy hermoso pero después de tanto requisito no pude evitar preguntarme ¿qué ofrece ella a cambio de tanta exigencia?
Hace unos días charlaba con dos amigas muy inteligentes sobre los "príncipes azules" y así surgió la reflexión.

Las niñas crecemos escuchando cuentos de hadas... el príncipe en caballo blanco, el hada madrina que viene a solucionarlo todo, la bruja malvada y el final feliz con perdices.
Crecemos y aunque pensamos que ya no creemos en los cuentos de hadas, seguimos deseando al príncipe azul y buscando desesperadamente al hada madrina que con su barita mágica nos arregla la historia de amor. Esa historia que nos hemos construido a la medida de nuestros deseos... porque nosotras, princesitas de cuento, podremos estudiar, podremos tener carreras o no, trabajos que nos gusten o no, aficiones, amigos... pero nunca estaremos completas sin el príncipe; si no aparece con su caballo blanco no podremos ser felices con nada.

Y un día descubrimos desconsoladas que no encontramos el amor, que el príncipe azul no llega y sufrimos. Queremos arreglar la historia fracasada como sea y a falta de hada madrina, nos refugiamos en una amiga, a la que le contaron los mismos cuentos, e intentamos dar sentido entre lágrimas a algo que no funciona. Y resolvemos acabar con todo o agarrarnos al clavo ardiendo de esa relación para no quedarnos solas, porque según nos contaron, una mujer sola no puede ser feliz.

Pero voy a romper una lanza por ellos. De niñas nos cuentan el cuento y nos hacemos el esquema, perfeccionamos esa fantasía que será nuestra vida, le vamos añadiendo atributos, adjetivos y virtudes a nuestra idea de príncipe sin plantearnos que puede que el ideal sea imposible de representar. Y cuando nos enfrentamos a una nueva relación ya sabemos cómo queremos que sea, dónde y cuándo tiene que arrodillarse y pedirnos matrimonio, cómo debe reaccionar ante nuestro mal humor, qué decir, qué hacer... pero ese hombre no va en caballo blanco, no es un príncipe, es él mismo, con sus virtudes y sus defectos y quizá si nos olvidaramos de nuestro cuento de hadas podríamos descubrir lo que nos puede ofrecer.
Es frustrante para él tratar de encajar en ese molde inflexible que nos hemos construido, entender nuestras reacciones de enfado cuando no hace lo que nosotras queremos que haga, cuando no cumple unas espectativas y deseos que nunca le contamos, porque ese hombre no entiende lo que secretamente esperamos de él.
Tira a la basura tus ideas preconcebidas y la próxima vez que te fijes en alguien intenta conocerlo. No pretendas meterlo en ese molde que te has fabricado pues hay hombres a los que no les sientan bien las mallas, no saben montar a caballo, no te rescatarán del dragón pero podrán acompañarte en la vida, preparar el mejor café del mundo, darte apoyo, calentar tus pies fríos, respetar tu mal humor, mostrar su mejor sonrisa en los malos momentos, darte ese abrazo que necesitas después de un día horrible... quererte cuando no te has arreglado, cuando sólo te apetece estar en pijama en el sofá y verte más hermosa que nunca...

Y con esto no pretendo decirte que no seas exigente, que te conformes con el primero que llegue... sólo te pido que analices cuántas de tus historias rotas son a causa de ese cuento que te has creado en la cabeza... mira la realidad, ama despierta y con esa claridad podrás ver si esa persona es con la que deseas compartir tu vida o no.

Por supuesto que besarás a muchos principes que se convertirán en sapos... y ellos besarán a muchas princesas que se convertirán en ranas... pero rompiendo esos moldes impuestos nos daremos cuenta antes...


9 comentarios:

KATREyuk dijo...

Esa reflexión inicial que haces la hago yo a menudo. Tengo un concepto de compañera muy elevado, pero he de estar seguro de ofrecerle a esa persona lo que merece, y para ello, debo mejorar cada día, para que cuando llegue... esté listo.
Interesante texto... gracias por compartirlo
Un abrazo

Shubhaa dijo...

Tegala, sabes que comparto todo lo que dices. En ocasiones queremos príncipes, pero nos comportamos como la madrastra! Los esquemas rígidos no ayudan en casi nada en esta vida! Y en este caso, si sumamos el complejo de superwoman, pues queremos a superman en el caballo blanco. Me quedo con los pequeños detalles, y mi chico no será príncipe ni tendrá caballo blanco, pero enriquece mi vida.
Antes rana que princesa, me caen mejor ;-)
Besos sin cuento

teresa dijo...

Tegala, yo no comparto lo que shubhaa dice de ser rana antes que princesa. Después de tener acné durante mucho tiempo, te das cuenta de lo importante que resulta ser una buena piel, algo de lo que, por otra parte, tu no te puedes quejar. Magnífica reflexión y narrativa para expresar el desengaño que sólo llega cuando ya no tienes edad de ser la princesa "disney" sino la reina de tu casa (ojo, que esta frase es muy ikea y todavía me la copian) Por último, añadir que sería conveniente mirarnos en un espejo, antes de pedirle acciones extraordinarias al prójimo. Ahhh, por cierto, me pregunto a quien está dedicado este blog? jeje Un beso y perdóname esto último, que no lo pude evitar.

Bruma dijo...

Gran post y muy interesante.
Del anterior post te comentaba lo de querer bien o mal. Cuando alguien espera q sea un principe quien venga a "salvarte" no es consciente de quererse bien a si mismo y valorarse como persona autodependiente, con limitaciones y necesidad de compañía por supuesto.
Lo mejor que podemos hacer, aparte de mirar más allá y romper viejos clichés, es educar en base a una vida un poco más real y tangible que en los cuentos, pero igualmente maravillosa.
Grande Tegala bonita. Nos debemos un mail! =*

Tegala dijo...

KATREyuk, si uno está dispuesto a entregar lo mismo que pide y la comunicación es buena hay muchas posibilidades de que la pareja funcione. Lo que veo muy a menudo son parejas que no se comunican, que tienen expectativas preestablecidas y pretende que el otro adivine sus deseos, carencias y necesidades.

SHUBHAA, entre princesa y rana, me voy a quedar con ser una mujer con buen corazón que lo de la rana no me convence, jajaja. Lo de la superwoman buscando a superman a caballo, es un punto de vista interesante para analizar.
Tu chico no tiene caballo blanco pero prepara la mejor paella, te quiere muchísimo y nos quiere a todos!!

TERESA, como me gusta reafirmar que tengo amigos muy inteligentes, que saben que debemos mirarnos a nosotros mismos antes de pedir cosas imposibles a los demás.
Lo de ser la reina de tu casa, no me gusta porque siempre veo a las reinas de sus casas con la fregona y el paño en la mano y yo "estoy harta de tanto fregar...".
La piel va en camino pero lo importante es que conserves ese brillo en los ojos!!

BRUMA, ahí le has dado, si nos educaran de una forma más real, si supieramos que los cuentos son solo eso, cuentos... otro gallo nos cantaría. Lo mismo ocurre con los roles y los estereotipos.

Un abrazo fuerte a todos a gracias por sus comentarios.

echeyde dijo...

Muy buena reflexión. Pero yo no creo que una mujer para ser feliz necesite ni un principe ni un sapo. Una mujer DEBE ser feliz consigo misma. Luego podrá compartir su felicidad con alguien, principe, princesa, rana o sapo. Igual que un hombre no necesita una princesa ni una rana para ser feliz. De todas formas me ha gustado tu enfoque y tu narrativa. Gracias por compartirla.

Tegala dijo...

ECHEYDE, desde luego que nadie necesita una pareja para ser feliz. Pero hay una tendencia biológica a emparejarnos y si encima lo hacemos con ideas preconcebidas de príncipes o princesas no veremos con claridad lo que tenemos delante y tenderemos a la frustración y la decepción. Si olvidamos los cuentos, si dejamos la mente libre para descubrir la experiencia será mucho más sincera.
La experiencia de vivir en pareja puede ser maravillosa y enriquecer nuestra vida pero para eso debemos olvidar los cuentos de hadas.
Gracias por tu aportación.

Noa dijo...

Muy interesantes todas vuestras aportaciones!!!
Estoy totalmente de acuerdo con la idea de base: EL PROBLEMA ES DE LA EDUCACIÓN que recibimos y de lo arraigado que está en nuestra sociedad...
Por otro lado, por experiencia personal tampoco es nada fácil encontrar a alguien que te aporte y que cumpla no las expectativas de un príncipe sino esas pequeñas cosas del día a día, como bien describes en tu post (precioso!!!!!!, Ah! y por cierto, si sabes donde los venden me pasas la dirección ;-). Y cuando parece que lo has encontrado te das cuenta que era todo una mentira... y entonces otra vez te toca reconstruirte y volver a empezar...
No me gustan los príncipes azules: salen caros y además destiñen!!!! (esto valdría igual para las princesas "rosas"????)
Un abrazo de arcoiris!!!! ( y así eliges tú el color :-))

Tegala dijo...

NOA, muy bueno tu comentario. Pueden salir caros los príncipes y princesas y no es fácil encontrar a alguien que nos complemente siendo sencillamente como es, sin adornos y sin expectativas imposibles por nuestra parte... nadie dijo que fuera fácil pero no imposible.
A veces ocurre que tenemos una idea también equivocada del amor (y esto me daría para otro post), creemos que es lo que sentimos al principio, con las mariposas en la barriga y esos nervios maravillosos... pero el amor verdadero evoluciona y madura sin dejar de ser amor, hay altos y bajos pero sigue siendo amor. No se puede vivir siempre a flor de piel.

Gracias por dejar aquí tu interesante huella y gracias por ese abrazo de arcoiris. ¡¡Otro para ti!!