24 de febrero de 2011

El síndrome de Peter Pan

La infancia es un periodo importante y maravilloso de nuestras vidas, periodo en el que miramos al futuro deseando crecer y hacer cosas que no podemos, sin saber que ese estado, el de la infancia, es un gran tesoro que solo entenderemos y valoraremos de adultos.
Pero pasada la infancia, hay personas que se empeñan en mantener esos comportamientos. Y no sé si será por ganas de llamar la atención o por nostalgía de lo perdido, pero hay adultos con comportamientos infantiles que no sé cómo encajar, como esos que de pronto tienen rabietas propias de un niño de tres años para llamar la atención o para que venga un adulto de verdad a resolverles el problema.


Defiendo que no podemos perder la capacidad de impresionarnos, de ver las cosas con ojos de niños para seguir teniendo esas ganas de asombrarnos, de divertirnos y saber reír. Soy consciente de que soy adulta y me gusta. Una cosa es hacer el tonto alguna vez y otra llevar ese comportamiento como pauta. Saltar por las calles, cual Caperucita Roja con su cestita por el bosque, no me va a llevar a ningún sitio, ni siquiera a disfrutar del momento, porque es un comportamiento forzado, construido para dar señales de algo que no soy. Pasear, disfrutando del sol en la cara, respirando hondo, siendo consciente de los olores, colores y momentos eso sí que me aporta muchísimo y no está reñido con la edad.

Todos diríamos que un adulto con la inocencia de un niño es un peligro para sí mismo. ¿Y no lo es menos, un adulto que no sabe actúar como tal? Casi más peligroso, porque ya no sería un peligro solo para sí mismo, sino también para los demás. Aquí me viene a la cabeza un impresentable que conozco que es más infantil que su propio hijo y es una lástima , porque el niño tiene que bajar su nivel intelectual cuando está con el padre. Y muy cerca tengo a una mujer de 37 años con comportamientos peores que los de niña de 14, la miras y te da pena; tan infantil, superficial y artificial.

¿Para qué crecer? Porque es inevitable, forma parte de la vida y cada etapa tiene sus cosas buenas y algunos privilegios que queremos disfrutar.

Particularmente, me descoloca y no sé como actuar ante estos adultos infantiles ¿como los trato? ¿cómo adultos? ¿cómo niños? Al final por falta de afinidad dejo de tratarlos, no alimentaré a ese niño que llevan dentro, dando alas a un adulto que no quiere crecer, al eterno Peter Pan.

Pero eso es un mal de nuestra sociedad. Los que verdaderamente tienen motivos para querer alimentar al niño interior no tienen tiempo para hacerlo. Aquellos que tuvieron que ir a trabajar con apenas 5 o 6 años, los que tienen que ir a la guerra, esos a quienes se les roba la infancia en un burdel... nunca serán niños... ni de niños, ni de adultos, no hay tiempo para chantajes emocionales, ni pataletas... ni siquiera hay tiempo para dejarse maravillar por la vida o para reír sin parar...


Me encantan los adultos que saben ser un poco niños sin perder los papeles.

Los que saben vivir, disfrutar y hacer el tonto alguna vez, sin perder la perspectiva.

10 comentarios:

KATREyuk dijo...

Hay un equilibrio entre niñez y madurez, y yo creo que muchos los perseguimos cada día...
:-)

Tegala dijo...

Yo pienso que muchos conseguimos ese equilibrio, a eso llamo saber maravillarnos con la vida sin perder los papeles con comportamientos infantiles. Todos perdemos alguna vez "el norte" pero si somos maduros lo recuperamos.
No creo que tú persigas el equilibrio, creo que lo tienes.
Un abrazo.

OSCAR dijo...

También existe el caso contrario, jóvenes que actúan como viejos, casi me dan más pena éstos, perdiéndose su juventud, una etapa dorada de la vida.
Un abrazo vietnamita.

Tegala dijo...

Yo no sé si me dan más pena unos que otros, más bien es una pena diferente. Pero para mi es más fácil comunicarme con un joven-viejo que con un adulto-niño. Tienes razón, se pierden cosas muy bonitas y una etapa maravillosa para experimentar y aprender.
Espero que tu viaje siga muy bien.

Un abrazo, OSCAR.

Shubhaa dijo...

Tegala, creo que voy a dejar de comparar a los adultos impresentables, irresponsables e inmaduros con los niños, porque es un insulto a los niños!! Son eso: irresponsables inmaduros impresentables, nada que ver con los niños!
Gracias por ser como eres!

Tegala dijo...

Pues va a ser que tienes mucha razón SHUBHAA pero es lo primero que le sale a uno para definir a los adultos impresentables, irresponsables e inmaduros. Habrá que abreviar con las siglas AII para hacerlo más cómodo.

Un abrazo muy fuerte SHU!!

Bruma dijo...

Gran razón en tus palabras!
Yo separaría los conceptos niño/adulto y (in)Madurez, que es el caso. Hay niños mucho más maduros que muchos adultos y al contrario.
Esta sociedad malcriada nos da casos como lo que comentas. La inmadurez y la incoherencia asociada con ella a veces es algo a lo q recientemente me he tenido que enfrentar y es muy duro. Hay adultos con los que no se puede razonar y los argumentos son inmaduros, buscando rodeos y no afrontando las propias circunstancias. Un niño lo afrontaría mejor quizá, pero así es...

Ahora he leido el comentario de Shu, tiene toda la razon tb! :-)

Achuchon grandote.

Tegala dijo...

Hola BRUMA! Precisamente hoy vuelvo a toparme con un adulto inmaduro, impresentable e irresponsable (un AIII) y de verdad que resulta agotador. Y si a eso le unimos un adulto con paranoias, peor que peor!
Tiene uno la sensación de actuar de educador!!
Hay que ser muy maduro para afrontar la realidad, reconocer que estamos equivocados y actuar en consecuencia.

Un abrazo fuerte guapa!!

Angela dijo...

Querida Tegala...
yo creo que como ya te han dicho...casi es cruel comparar a adultos que no quieren crecer, con niños...
Para mi...esa gente provoca una emoción muy potente que me deja normalmente sin argumentos para nada...Frustración...me desesperan...

Un beso morena!

Tegala dijo...

Tienes razón, ÁNGELA, este tipo de personas agotan, te dejan sin argumentos y desesperan, tanto que no es posible para mi relación alguna con ellos.
Mi intención era comparar a los adultos inmaduros e impresentables con los comportamientos infantiles que son normales en los niños pero insoportables en los adultos. Los niños educados y que saben vivir su etapa de niños con maravillosos pero si ese niño se estanca ahí y no madura se convertirá en un adulto impresentable.

Un abrazo muy muy fuerte.