21 de marzo de 2013

Ritmos

Ritmos que se pegan a mi piel, que invaden mi casa, que suben a la azotea.
Ritmos rotos que un día dejaste atrás para subir al cielo o bajar al infierno.
Ritmos poetas que te regala un amigo que sabe que te gusta bailar sin que se note.
Ritmos para esa noche de estrellas que compartiste con él.
Ritmos para encontrarte con los duendes que viven bajo tu ventana.
Ritmos que se pegan a tus caderas y le dan la bienvenida.
Ritmos que estremecen tu vientre y abren una nueva puerta a la vida.
Ritmos acelerados que se apoderan de ti y ya no sabes si quieres dejar de bailar.

Ritmos que encontraste en otro país y te trajiste en la maleta.
Ritmos que sabes que tienes pero que nunca muestras en público.
Ritmos sensuales que te invaden cuando estás con él.
Ritmos que se apoderan de tus pies cuando bailas descalza bajo la luna llena.
Ritmos de la loba que eras, eres y serás.
Ritmos chispeantes que llevas en la boca.
Ritmos abotonados a tu camisa cuando todo es demasiado serio para bailar.
Ritmos traviesos que sólo escuchas tú cuando no puedes estarte quieto.
Ritmos que no tienes y te prestan.
Ritmos que llovieron promesas.
Ritmos conocidos que alegran tus mañanas.
Ritmo de café recién hecho.
Ritmos que estaban ahí antes de llegar y huelen a flores frescas. 
Ritmos que aprendiste de su mano y de sus pies.
Ritmos que llevas al andar aunque digas que no te gusta bailar.
Ritmos golosos que preparan pasteles de chocolate y caramelo.
Ritmo de tu pestañear soñador.
Ritmos que no sabías que estaban bajo la piel.
Ritmos de veneno dulce que bebes sin parar porque saben a él.
Ritmos que te sorprenden una noche de verano y se quedan contigo para siempre
Ritmos que trae la bruja del sur y te iluminan la piel.
Ritmos mágicos de luz de plata.
Ritmos que cuentan cuentos para no dejar de soñar.
Ritmos de tus primeras palabras.
Ritmos tristes de tu adiós...



Si todo es Ritmo...no digas que no sabes bailar.



6 de marzo de 2013

Yo te sigo...

Quítate la ropa,
          despacio, que yo te sigo. 
Muérdete los labios,
busca los míos.
Sube, baja...
                 desármame, sálvame...yo te sigo.
Dibuja espirales alrededor de mi ombligo 
            y deja que invente senderos
que nadie ha recorrido.
Te invito a poseer lo poco que es mío. 
Yo paseo por ti,
tú te dejas vencer por éste escalofrío.. 
Te descubro a merced
                                   de mis delirios.
Me pierdo en tus mapas desconocidos,
te llevo a beber licores prohibidos. 
Y tomas las riendas,
el desafío de saborear en mis labios
el cálido deseo retenido.
No te salves, no detengas
la llama que he prendido.
No lo dudes, 
                   yo te sigo. 
Dentro o fuera, 
                       estás conmigo
Por unos eternos instantes... yo te sigo.
Y al tomar aliento,
quédate conmigo...
al menos hasta que descubras
que sólo fui un deseo concedido...

10 de febrero de 2013

Impaciencias y paciencias...

Burbujas de impaciencia
que anuncian tu llegada.
Sentimientos desordenados
que se frenan.
Manos unidas en el tropiezo
de la desobediencia.
Labios que no pronuncian
con palabras lo que deseas sentir.
Manos que desean llegar a ese lugar,
a ese puerto en los pliegues de tu piel íntima.
Manos que rompen excusas 
para no tocar y...
de pronto tocan, acarician, caminan en tacto lento...
Boca, labios,...que besan, lamen, recorren...
Labios que saben decir sin decir, 
labios que hablan con besos, con sonrisas ciegas...
Y ya no sabes si eres, si eras, si estás...
más allá de este momento finito y eterno.



La pasión es lo que sucede antes de la explosión

9 de febrero de 2013

Dos meses y cuatro días

Hace exactamente dos meses y cuatro días que no escribo nada en este lugar. No sé si importa a alguien que lo haga o no, no sé si alguien me espera pero siento la necesidad de volver, de derramar en estas páginas virtuales, historias inventadas, pensamientos, desvarios, retazos inconexos...

¿Qué ha pasado en dos meses y cuatro días? Han pasado tantas cosas y ninguna a la vez. Me embarqué en una aventura para vivir o sobrevivir, para ocupar mis horas, para ganarme la vida o para intentarlo al menos. Me subí a un barco de ilusiones y miedos donde intento remar con mis brazos y con el resto de mi cuerpo asustado y feliz.

¿Que ha pasado en dos meses y cuatro días? Que no hice propósitos de año nuevo. Es más, el año nuevo me asaltó por sorpresa en una esquina de camino a mi vida, invadiendo mi espacio y haciéndome saber que había que hacer borrón y cuenta nueva, poner nuevas ganas, creer que es posible... y obediente, creo.


¿Que ha pasado en dos meses y cuatro días? Que quiero escribir, que quiero volver a éste lugar y la musa se me ha dormido o tal vez soy yo que duermo más de la cuenta. Que parece que el cansancio me invade cada vez que logro parar un poco y no me deja tiempo para tener la mente despierta y escribir. Incluso parece que en éste momento en el que más estoy creando calladamente es cuando menos consigo crear con palabras... ¡será cosa del momento!



5 de diciembre de 2012

Más de una década


Un poco más de una década parece mucho o poco tiempo dependiendo de como lo midas. Y a mi me llega sutilmente un rumor de olas que me hablan del tiempo que ha pasado desde tu adiós. Es humano querer buscar razones y justificaciones a todo aquello que nos resulta difícil de comprender… pero para aceptar… para aceptar hemos bebido muchas lágrimas.
Siempre me sorprendo triste a finales de octubre sin saber por qué hasta que caigo en la cuenta que se cumple un año más de tu partida. Es una fecha que procuro no recordar pero inevitablemente todo mi cuerpo acusa el dolor sin que yo tenga en cuenta una fecha del calendario. Tu adiós fue difícil y muy doloroso pero quiero pensar que para ti fue como una lluvia fina sobre tu rostro cansado, que para ti fue como brisa fresca que calma el dolor de un alma hastiada.  Es la historia que quiero creer cuando pienso en ti y no quiero llorar. ¿Y por qué voy a llorar si te siento cerca? Quizá porque creo que te perdí cuando estaba llegando a ti, cuando ya bebía la madurez que nos habría permitido relacionarnos como amigos, más cercanos… para aprender de ti y conocernos aún más.
No sé si llevo escrito en los genes algo tuyo. La genética es tan imprevisible pero sería un honor que hubiera en mi algo que recuerde aunque remotamente un rasgo de ti.  De lo que sí estoy segura es que te siento cerca, tan cerca que puedo sentir como lees estas letras y me sonríes. Ya sé que sabes todo esto que te escribo y mucho más que no soy capaz de expresar.  En ocasiones me descubro en la certeza de saber lo que pensarías ante cada acontecimiento que sucede en nuestras vidas.
Hemos cambiado, lo sabes, algunos hemos madurado, otros crecido, hay nacimientos, venidas e idas de las que no has estado ajeno, lo sé. Se han producido cambios, algunas grietas, algunos muros… pero también acercamientos, entendimientos… supongo que es inevitable así es la vida y así son las relaciones. 


Más de una década ya doliendo este hueco que se abrió en el pecho, donde dicen que habita el alma. Más de diez años de dolencias intermitentes.
Me quedó decirte “te quiero” y aprendí a no dejarlo pasar cuando golpea el pecho. Me quedó pendiente descubrir tu sensibilidad en primera persona y guardar más palabras tuyas que las que me trajo la casualidad. Quedó pendiente una vida entera pero no era tu deseo prolongar tu estancia en un lugar donde no encontrabas en hueco donde encajar, a veces es difícil hallarlo.
No quiero hablarte sólo de dolor porque parece un reproche. No te reprocho nada, hace tiempo que acepté tu decisión aunque me cueste comprenderla, aunque sienta rabia. Es normal, te quiero y por eso me siguen doliendo estas ganas de volver a verte. Te quiero y por eso temo dejar de sentirte cerca como te siento, dejar de sentir esas certezas que estoy segura me regalas.
Y volverá otro octubre donde me sentiré cansada, triste y algo melancólica…volveré a olvidar la fecha pero de alguna forma la estaré recordando… 

19 de noviembre de 2012

Te debo...y noviembre avanza

Te debo una charla...tal vez con café...
Incluso una cena... (Te espero en nuestra mesa).
Te debo una carta,... la tengo empezada pero ya sabes que lloro 
al tratar de acabarla...
Te debo una sonrisa y me debo un segundo de aliento,
acabar con el miedo, con el vértigo...
Te escribo un deseo en el espejo empañado...
...Y noviembre avanza, siento deseos y ganas 
de llegar a esa página...
No es ocre el otoño, ni siento el frío en la cara
pero acepto un chocolate caliente en cualquier terraza 
bulliciosa de almas solitarias...
Te debo atenciones y miradas, contarte alguna historia,
una buena noticia o un silencio sentido...
Y noviembre avanza con calor frío para los pies descalzos...
sin tiempo para ver pasar la vida, sin cargar culpas en mi espalda...
Te debo un recuerdo, una llamada, me debes llevar la cabeza alta...
un yogur helado, cien mensajes cifrados para otras miradas...
Y noviembre avanza mientras busco a la musa de mis palabras,
la llamo con promesas de polvo de hadas, le dejo flores en la ventana...y ella que anda despistada mientras...
Te debo, me debo, me debes...y noviembre avanza...



23 de octubre de 2012

Ese título importante...

El título no es tan importante y sin embargo, pasamos demasiado tiempo buscando títulos, nombres, definiciones, insignias... que expresen la esencia, tu esencia, ese nombre común que no sabe nada de tu nombre propio, ese nombre propio, que en demasiadas ocasiones ni es nombre, ni te define, ni es propio pero...¡cuánto lo necesitamos! ¿O creemos necesitarlo?

Si eres "el pequeño" de la casa aprenderás de los mayores pero ellos nunca de ti. Si eres el hijo, los padres no se equivocan. Si eres bueno no sentirás celos, ni rabia...¡¡nunca!! Si él es tu primo no puede ser tu amigo (ya tiene título), si es tu mejor amigo, no puede ser tu hermano (también tiene título). Si eres madre ya no puedes sentirte mujer ni tener sueños que se alejen de los sueños de madre. Si no tienes hermanos no sabes querer, ni compartir...Si eres maestro, no puedes ser alumno. Si eres esto... no puedes ser lo otro... "La hermana de...", "El marido de...", "El amigo de...", "La madre de...", "La chica de la tienda...", "El chico del taller..."

Demasiadas veces no gastamos el tiempo en ver que hay debajo de esa definición y lo que implica. No desordenamos las normas para dedicarle tantas definiciones como es y merece, como eres y mereces. 

Demasiadas veces descartas la opción de descubrirme por quedarte con la versión que te contaron, demasiadas veces haces más caso a ese título o definición que nos impusieron en lugar de asignarme una definición creada en especial para mi... por ti...

Demasiadas veces no me tomo el tiempo en darte tu propia definición, tu título... en descubrir tu esencia...

Ese título importante es el que te inventé después de bucear en tus ojos irrepetibles.
 El que tiene tantas definiciones como latidos regala tu corazón.